jueves, 23 de octubre de 2014

El arte de perder

Porque Elizabeth Bishop es la mujer blanca que denuncia el racismo, la pobreza. Es la poeta que admira el jazz y escribe un blues que comienza como queja y se transforma en nana. Porque es la tradición y su valiente opositora, porque tiene una aplastante seguridad poética que interrumpe con constancia para preguntarse, porque su realidad parece un sueño ilógico. Porque sus poemas tiene un comienzo que señalan atajos que no han de tomar y optan por los itinerarios más arriesgados . Porque una voz lleva a otra y un punto de vista a otro y una metáfora a otra y nunca jamás repite sus logros, es, la obra de Elizabeth Bishop, como los icebergs, un insólito atrevimiento de formas perfectas.


Un arte

El arte de perder no es difícil de dominar;
tantas cosas parecen henchidas con el intento
de perderse que su pérdida no es ningún desastre.
Pierde algo cada día. Acepta la confusión
por las llaves perdidas, la hora en blanco.

El arte de perder no es difícil de dominar.
Luego practica perder más, perder más rápido:
lugares y nombres, las partes a las que querías
viajar. Nada de esto traerá un desastre.

Perdí el reloj de mi madre. Y mira, mi última o
penúltima de mis tres casas se ha ido.
El arte de perder no es difícil de dominar.
Perdí dos bellas ciudades. Y algunos
vastos reinos que eran míos, dos ríos, un continente.

Los añoro, pero no fue un desastre.
—Incluso perderte a ti (la voz burlona, un gesto
que adoro) no habré mentido. Es evidente:
el arte de perder no es muy difícil de dominar
aunque pueda parecer así (escríbelo) un desastre.


Elizabeth Bishop (Worcester, Massachusetts, 8 de febrero de 1911 - Boston6 de octubre de 1979) fue una poetaestadounidense, distinguida como poeta laureada de los Estados Unidos (1949-1950) y Premio Pulitzer de poesía en 1956.