martes, 13 de noviembre de 2012

Hablemos de Cortázar

 
Cortázar es un genio. Más allá de sus temáticas (que para nada menosprecio), lo que más destaca en este hombre es su maravillosa habilidad de jugar con el lenguaje literario.

En Cortázar encuentras infinidades de transgresiones que hacen de la literatura lo que en uno de sus infinitos sentidos es: un lenguaje que emplea la lengua como simple instrumento de materialización, pero que no se ciñe a ella. Encuentras unas mezclas maravillosas de cronotopos, la representación espacial y temporal diversa es una de las especialidades de Cortázar.

A él le gusta mezclarlo todo, es un juego. Si lees "Carta a una señorita en París" (el de los conejitos vivos que nombraban arriba) verás como un cuento es un grupo de cartas: se mezcla el género cuentístico con el epistolar. Además en él vas a encontrar montones de intertextualidades, etc.

Esto por no hablar de Rayuela, que de por sí es todo un intento de derrumbar la procedencia lógica de seguir la narración. Además de su famosísimo capítulo 68 que es un casi inagotable universo plurisignificativo a partir de neologismos.... Una cosa brillante!

Es que ni para qué seguir, Cortázar es un genio. La literatura latinoamericana debe estar orgullosa. No quisiera compararlo con el gran Borges, ya que ellos fueron amigos, no de la gran amistad pero tienen muchisimas cosas en comun desde las fechas de nacimiento y como Cortazar le paso su manuscrito a Borges etc.

Rayuela es un libro que cambia la vida sin exagerar tanto, pero esa es otra historia que de ella escribirè en otro justo momento que lo ameritè, para dar gracias a una gran amiga con seis almas.