¿Jugamos? Es muy fácil, te explico: Somos dos niños pequeños; Tú tienes un corazón y me lo pasas a mi. Juntos, tenemos que hacer que crezca ¿Sabes cómo? Con confianza, alegría, ilusión. Cuando el corazón tenga un tamaño considerable, tenemos que colorearlo rojo. MUY rojo. ¿Sabes cómo? Con caricias, abrazos, besos. Llegado a este punto, sólo tenemos que pasárnoslo sin que toque el suelo. Cada vez habrá más distancia entre nosotros, si no toca el suelo, esto se irá haciendo más fuerte, y duradero.
Pero de verdad...
No pretendo que me regales una historia de amor, ni siquiera un verano inolvidable, bueno quizá esto último sí. Quiero divertirme en tus brazos, devorar tus labios, tocarte, sentirte, quiero que lo pasemos bien, quiero por lo menos ser un recuerdo en tu vida, que pienses en mi, mientras vuelve mi imagen a tu cabeza y aparezca en tu boca una irrevocable sonrisa.
Pero de verdad...
No pretendo que me regales una historia de amor, ni siquiera un verano inolvidable, bueno quizá esto último sí. Quiero divertirme en tus brazos, devorar tus labios, tocarte, sentirte, quiero que lo pasemos bien, quiero por lo menos ser un recuerdo en tu vida, que pienses en mi, mientras vuelve mi imagen a tu cabeza y aparezca en tu boca una irrevocable sonrisa.