jueves, 15 de diciembre de 2011

1+1= 3


“ Me muero por tí”…morir por amor está definitivamente pasado de moda. Me atrevería a decir incluso que la fidelidad está absolutamente pasada de moda.

Quizás porque la gente se empeña en quedarse refugiado en su sofá infeliz pero seguro. Porque quedan/quedamos pocos valientes que preferimos seguir esperando mirando de frente a la soledad.

Igual resulta que todo esto es un berrinche, es un grito al mundo, un cansancio acumulado de meses caminando en la cuerda floja... (de volverle a ver?) Empleando todas mis fuerzas en no tomar la mano que me arrastra a su doble fila. Queriendo seguir creyendo en mis principios, de ser menú entero y no segundo plato, que es segundo plato, que es ser juguete de alguien? la pregunta seria ¿Como se siente saber que eres un juguete para a una persona que adoras y te hace saber entre susurros e irrealidades que solo te usa a su banal manera? No hay respuesta, más que un profundo suspiro hacia la decepción.

Pero es lo de siempre…es mi recurrente lado oscuro y mi absoluta e incontenible atracción hacia las complicaciones y las subidas y las caídas libres y sobretodo el carpe diem y el que me quiten lo bailao.
Viviendo a golpe de latido de mis ganas me resulta tremendamente difícil seguir manteniendo el muro levantado. Olvidar  aquel voy a besarte de viernes, que dejó de existir el lunes, que tuve que tengo, que he de echarle la culpa de aquello a los gintonics de tus antojos a media noche. Que he de esquivar los mensajes, los emails y seguir nadando contracorriente..con el peligro de naufragar cualquier noche en cualquier bar... por tu partida.

Escéptica y soñadora a la vez. Me refugio en los muebles a medias recién estrenados o en los viajes para dos por algún pueblo o directamente a una playa de Cancun terminando un rato en Venezuela, meto esas palabras en los bolsillos y olvido otras muchas más rosas, más de caramelo y más peligrosas.

Y empiezo a preguntarme en qué momento me vi metida en este entuerto…y sobretodo me exijo abandonar, porque a veces se me arruga el ánimo, porque en realidad es un juego que termino es sueño.

Y yo, nunca he sabido perder, pero hace rato desperté.