Así como existen verdades universales también estoy convencida de que existen dolores incuestionables.
¿A quién no le hieren esas verdades que prefiere obviar? Las que guarda en el cajón de los lazos emocionales junto a la camiseta de la suerte. El tipo de verdades que salen de la boca de quien te aprecia. Esas que ponen en tela de juicio tu conducta, la misma de la que tú echarías pestes si de ella hiciera gala alguien diferente a tu propia persona.
¿A quién no le hieren esas verdades que prefiere obviar? Las que guarda en el cajón de los lazos emocionales junto a la camiseta de la suerte. El tipo de verdades que salen de la boca de quien te aprecia. Esas que ponen en tela de juicio tu conducta, la misma de la que tú echarías pestes si de ella hiciera gala alguien diferente a tu propia persona.
Me revuelvo e incluso firmo mi culpabilidad pero no sabría hacerlo de otra manera. Con ello convivo.
Pero...
Un día te llevaré alto, alto a las sombras de una nube, haremos cosquillas con los pies a las secoyas y nos sobrecogeremos al mirar por el desagüe de lo prohibid-amente prometido.
Un día no tendré necesidad alguna de soñarte, podré tocarte.
